Pese a haber nacido en el estado sureño de Oaxaca, Lila Downs se mueve con natural facilidad en los ambientes fronterizos. Hija de una cantante mixteca y de un pintor norteamericano de origen escocés, Lila ha absorbido la herencia cultural del México español y del indígena, además de haber pasado sus años de estudiante en EE.UU. Sus primeras pasiones fueron la ópera y los telares indios, pero acabó convirtiéndose una cantante profundamente mestiza, capaz de expresar con la música todas sus raíces, desde la ranchera al huapango, pasando por el folk de Woody Guthrie o los tonos oscuros del blues. Mujer de fuerte compromiso político y social, Lila ha grabado discos dedicados al desgarro de la emigración -”La Línea”, “Una sangre”- en los que canta en español, inglés, mixteco y zapoteco. Se la ha podido escuchar en las bandas sonoras de “Frida” y “Los tres entierros de Melquiades Estrada”, y ya sabe lo que es ganar un grammy. Si último disco, “La Cantina (Entre copa y copa...)” es un recorrido por el cancionero popular mexicano desde su innovador punto de vista.
PREGUNTA- ¿Por qué le canta a las cantinas?
RESPUESTA- Como se suele decir, hay que tirarse a la perdición de vez en cuando. Solo de esa manera puedes sacar las penas, los diablos, los desamores. Eso se percibe mucho en México cuando entras en las cantinas, donde hay música norteña, música de mariachi. En este disco quería hacer un homenaje a ese medio al que adoro tanto y al que, a veces, se encuentra uno en la necesidad de recurrir.
P- ¿El alcohol es un quitapenas?
R- Pienso que sí. En la sociedad mexicana la música ranchera es considerada como algo de vagos, de borrachos, de bares de mal haber. Lo que pasa es que según vas creciendo te das cuenta de lo mucho que te gusta andar en esos lugares.
P- ¿Es bebedora?
R- Sí, he bebido bastante fuerte por temporadas, y desde muy joven. Yo vengo de una comunidad muy pequeña, la mixteca de Oaxaca, donde no hay mucho más que hacer que echarse unos aguardientes o unos mezcales en los fines de semana. Luego, la vida me ha llevado por otro camino, más de moderación, aunque en los últimos dos años he sentido la necesidad de volver a ese ambiente para sacarlo fuera.
P- Desde el rincón de una cantina, ¿qué canción le pediría a un mariachi?
R- Creo que una de las que más me gusta cantar, que es “La noche de mi mal”.
P- ¿Cómo se le ocurrió rapear en una canción de José Alfredo Jiménez (“Tu recuerdo y yo”)?
R- Intenté cantar esa canción con una guitarra y un contrabajo, pero me aburría mucho, así que me puse a experimentar un poco con la computadora, metiendo voces, probando cosas diferentes. Quería darle otro enfoque y me decidí porque fuera algo hip-hopera, que tuviera que ver con una faceta más urbana, más agresiva, porque así es como siento esa canción.
P- En este disco colabora Flaco Jiménez con su acordeón ¿Qué tal la experiencia?
R- Fue increíble. Él es un personaje que empieza a beber desde muy temprano y pensábamos que iba a ser un peligro. Hay muchos músicos que pierden su enfoque cuando han bebido. Pero con Flaco fue todo lo contrario; mientras más bebía, más sentimiento le ponía a las canciones.
P- ¿Cómo fue la experiencia de la película “Frida”?
R- Pues bien, porque esa película me ha dado mucha fama. Lo sientes especialmente en los medios, ya saben que eres la fulanita que cantó en “Frida”. Eso ayuda.
P- El disco se cierra con “Yo ya me voy”, una extraña canción “a capella”. ¿Cual es su historia?
R- Es una canción del estilo cardenche. Se cree que viene de la mixtura de los andaluces que llegaron a esa región, cerca de Durango. Es una zona desértica del norte de México donde la gente es más mestiza, hubo más mezcla con los españoles. Allí se canta solo en español. A mi me recuerda algo así como el origen del gospel. Es una música del México profundo que está muy poco comercializada, incluso a nivel nacional. En ese tema se percibe esa parte de entrega a la naturaleza que tiene la canción campesina. Dice: “ A mi no me consuelan esas copas de aguardiente”. Es como si el penar fuera tan profundo... Eso me toca el alma.
P- Esa canción empieza diciendo “Yo ya me voy / a morir en el desierto”. ¿Tiene solución la masacre femenina de Ciudad Juárez?
R- Yo pienso que parte de la solución depende mucho de la comunidad literaria, artística en general, que tiene que seguir creando esa conciencia en el público, porque es una situación a la que no se le ve salida desde el ámbito judicial del estado. Es un problema a un nivel cultural más grande, a escala de toda la sociedad. Si vas a la frontera, comprendes inmediatamente por qué están sucediendo estas cosas, y más si eres mujer.
P- Por lo visto han prohibido en México una canción de Los Tigres del Norte en el que aluden a los asesinatos de Ciudad Juárez.
R- Sé de eso. Me pareció bien importante que ellos se unieran al movimiento de denuncia de este problema. En México se nota el machismo que hay en los medios, porque les atacaron mucho a Los Tigres diciendo que cómo es que se atrevían a hacer un circo de un tema tan serio como este. Yo no entendía nada. Son un grupo que siempre ha hecho crítica social a lo largo de toda su historia, así que ahora, ¿qué se traen contra ellos? Es un tema bastante delicado y creo que cuando se acercan a él personas que tienen menos reconocimiento popular, no importa, pero que Los Tigres se metan en ello le afecta incluso al gobierno de ese estado.
P- ¿Qué le parece la gira del Comandante Cero?
R- Hace poco pasó por acá, por mi tierra, e intenté verlo, pero no pude porque tenía otro compromiso con unos conciertos que hacemos en favor de las mujeres jóvenes de esta región para evitar que ellas sigan yéndose al norte, que puedan estudiar y trabajar aquí mismo. No pude verlo, pero creo que estamos en la misma línea. En México está habiendo una división política en la izquierda, cosa que me preocupa un poco, pero creo que también es importante mantener una postura crítica hacia los gobiernos institucionales, y eso es lo que está haciendo en Delegado Cero, como lo ha hecho siempre.
P- Se dice que hay una vuelta al indigenismo -y un giro a la izquierda- en Latinoamérica. ¿También en México?
R- Pienso que sí. Estamos pasando por un momento en que las comunidades rurales se están identificando con esa izquierda que proviene de Andrés Manuel López Obrador, el candidato del PRD. Me ha sorprendido bastante, porque yo creí que su popularidad se iba a limitar al D.F. (Distrito Federal), de donde proviene, pero también anda muy fuerte en otras regiones. Creo que está muy viva ahorita la participación política.
(Publicado en Metrópoli -El Mundo-) |