Rebeldía bética, guasa comprometida, potaje de estilos, surrealismo cotidiano: Kiko Veneno. Cinco años después de su último disco “normal”, Kiko vuelve al ruedo ibérico de la mano de “El Hombre Invisible”, catorce canciones que van desde los avatares de una mudanza hasta un manifiesto antibélico con aromas de Lennon y jazmín. Durante este tiempo, el autor de “Volando Voy” ha creado su propio sello y se ha tirado dos años cociendo a fuego lento su reaparición.
PREGUNTA: Un parto largo, ¿no?
RESPUESTA: Le he metido mucho tiempo, sí. Necesitaba esa seguridad. No ha sido como cuando una compañía te paga y tu te demoras el tiempo que quieres en hacer el disco. Hemos trabajado con artesanía, con nuestros medios, y nos hemos asegurado de no traicionarnos.
P. Hay colaboraciones notables -Jorge Drexler, Raimundo, Pau Donés, Alba Molina, Jackson Browne, Antonio Smash-, pero discretas.
R: No quería hacer duetos ni colaboraciones amplias, sino dar pequeñas pinceladas, pequeños cameos que fueran reconocibles. Creo que lo he conseguido. Quizá la de Drexler, “Inspiración”, se sale de esa orientación, por la cosa tan bonita que ha hecho.
P: Y hay un referencia al Lennon más contestatario en “Hoy No”.
R: Lennon es una persona muy importante para mi. Encarnaba el espíritu rebelde de los Beatles. Era el más inteligente y se daba cuenta de que hay que ser alternativo. Cuando triunfas ya empiezas a perder, pero él sabía que siempre hay que ir más lejos.
P: ¿Crees que hay el mismo nivel de compromiso social ahora, con tanto concierto benéfico, como en la época de Lennon?
R: No hay la misma actitud que antes. La gran explosión de libertad que hubo en los 60/70 provocó una reacción del poder tremenda para que no se volviera a repetir. Ahora hay un marco para las protestas: la gente que se quiera quejar lo tiene que hacer a tal hora, en tal lugar y con un determinado formato. Y yo no culpo a los que hacen estas cosas de buena voluntad. La actividad política que llevan adelante es muy importante, pero aún así creo que estamos en el lugar que nos dejan, que no es lo mismo que en los 60, cuando se ocupaban lugares impensados. Hoy día el poder de manipulación es tan grande que eso ya no se puede hacer.
P: ¿Qué papel juega la música en la manipulación del poder?
R: Como cualquier medio de comunicación, la música es un sistema de dominación más; se utiliza para tener a la gente pillada y que escuche lo que tu quieras. Es como la televisión, que es información, pero el papel más importante que ocupa hoy es esclavizar a la gente. La música, en la medida en la que está en manos de compañías cada vez más poderosas, es más un sistema de control que de desahogo artístico de la gente.
P: Internet, la piratería, la crisis industrial, ¿cambiará el modelo?
R: Internet ha permitido a los melómanos tener acceso a músicas de todo el mundo, por encima de la monopolización y de la utilización de la música como arma de propaganda. La gente se baja música y eso cambia la naturaleza del negocio y sus perspectivas. Creo que todo esto se reconvertirá para que la gente pueda bajarse lo que quiera, pero pagando. De momento, mientras que no se ocupe masivamente por las inmobiliarias culturales, Internet, como playa virgen, es un campo de libertad.
P: ¿Cómo afectan las nuevas tecnologías a la manera de consumir música?
R: La tecnología actual es una huida hacia delante. La gente joven ya no quiere hacerse su propio archivo de canciones, sino que quieren tener las 10.000 que caben en el ipod. Ahora un chaval quiere tener las canciones que tengo yo en mi disco duro personal, que las he mamado una a una en mis 53 años de vida. ¿Y qué es lo que tiene? Pues un archivo de 10.000 canciones, pero que no vale nada. Las tienes en el ipod pero no en el corazón.
P: ¿Se debería hacer algo por la cultura desde las instituciones?
R: Ahí estoy con Haro Tecglen, que es un sabio de los que necesitamos de verdad, un sabio rebelde: el Ministerio de Cultura debería desaparecer. El poder teme a la cultura, por eso tiene un ministerio. Ademas, no contribuye a paliar el gran daño de la cultura. Nos hemos pasado toda la vida en el analfabetismo más cruel; ahora que todo el mundo sabe leer, nadie lee. Ahora la gente escribe mal por el móvil y lee a Harry Potter. Este es un país en el que el periódico más vendido es el Marca. La información deportiva es abrumadora, pero no dicen lo que pasa. La gente no sabe por qué el Madrid perdió la Copa cuatro días después del 11-M. Nadie lo ha explicado.
P: ¿Y por qué la perdió?
R: Le faltaron huevos para ganarle al Zaragoza cuatro días después de que la ciudad que da su nombre al equipo sufriera un golpe tremendo. El Madrid no estuvo a la altura de la historia porque es el equipo del poder, de los bancos, un equipo de mercenarios hecho a golpe de talonario la especulación inmobiliaria. Un equipo así no puede representar a una ciudad herida. Si el Atlético de Madrid hubiera jugado esa final, la habría ganado.
APOYO
En el último año, dos revistas especializadas en música, Efeeme y Rockdelux, han elegido a “Veneno” (1977) como el mejor disco de la historia pop español. Veintiocho años después, su creador echa la vista atrás. “Cuando salió “Veneno” sonaba a algo que no estaba hecho. Raimundo y yo éramos perfectamente conscientes de lo que estábamos haciendo. Teníamos todos los elementos que había en ese disco: la música clásica, la moderna y el flamenco. Sabíamos que aquello que teníamos era una bomba, que tardaría más o menos en tener éxito, pero que era algo nuevo, lleno de contenido, de creatividad y de magia. Después nos llegó la hora de asimilarlo, de reciclarlo y de aguantar los años oscuros en que no se reconocía. Lo curioso de esos premios del año pasado, es que yo no salía en la radio, ni tenía contrato discográfico ni nadie que diera un duro por mi”.
P: ¿El fútbol es metáfora de algo?
R: No, pero tiene un aspecto liberador importante y la gente pone muchas ilusiones. Siempre hay la posibilidad de que el pequeño le pueda ganar al grande, aunque sea una vez. Esos detalles son los que permite que las comunidades puedan vivir. Normalmente, la gente, en estos combates contra los poderosos, no pueden ganar nunca; al menos en el fútbol ganan una vez. Ese también es el engaño del fútbol y lo que mantiene a la gente ilusionada.
P: ¿Ganador o perdedor?
R: Siempre hay que estar con los de abajo. Y cuando subes arriba, te tienes que tirar otra vez abajo, porque es lo único vivo. Desde arriba no se ve la vida, se ven las cabezas de la gente. Estoy muy contento de no haber triunfado cuando joven, porque eso me ha permitido estar abajo y no perderme las cosas importantes. El éxito y el triunfo son anecdóticos. Lo importante es tu vida, tu gente, lo que tu quieres. Hay que encontrar siempre un motivo para estar abajo, para la rebeldía.
(Publicado en Metrópoli -El Mundo-) |