Sobrina nieta del barón Leopold von Sacher-Masoc, cantante y musa del “Swinging London” de los sesenta, icono de la moda y las nuevas tendencias sexuales, novia de Mick Jagger en la época dorada de los Rolling Stones, amante ocasional de todo el estrellato del rock, yonki casi terminal durante los setenta, actriz de teatro y cine, autora de una biografía a tumba abierta... La vida de Marianne Faithfull es cualquier cosa menos aburrida. Ingenua y procaz, sensatamente alocada, intensamente viva, la fidelísima Marianne vive retirada de la escena en su pisito de Dublin. Sin embargo, ha vuelto al primer plano gracias a un último disco, “Kissin Time”, en el que se ha rodeado de la flor y nata del pop actual: Beck, Blur, Jarvis Cocker, Billy Corgan (Smashing Pumpkins), Dave Stewart, Etienne Daho.
P: ¿Cual es el truco para juntar a las grandes estrellas del pop y del rock y hacerlas trabajar para usted?
R: Mi primer single, "As Tears Go By", fue una canción escrita por Mick Jagger y Keith Richards especialmente para mí. Siempre he tenido un gusto muy sofisticado (risas). Ahora quería hacer un disco diferente, romper con la tendencia de los anteriores. Sentía que eran muy tristes, no representaban mi vida. Mis discos son para mí como postales. Muchos de mis amigos son jóvenes y un montón de gente joven acude a mis conciertos así que pensé que sería mejor contar con gente joven. Todos estuvieron encantados de hacerlo.
P: Resulta evidente que "Kissin' Time" mira hacia delante, pero en algunas canciones -"Sliding Through Life on Charm" o "Song for Nico"- se aprecia el peso de la leyenda.
R: El disco está en la vanguardia de lo que se hace ahora. "Sex with Strangers" está dos años por delante de su tiempo. Llevo toda mi vida haciendo lo mismo, estando por delante de mi tiempo. "Sliding Through Life on Charm" es una forma de coger el toro por los cuernos. Ha llegado un momento en que puedo mirar atrás y reírme de todo. Se requiere una actitud muy relajada para hacerlo. La gente habla de la tragedia de mi vida. Esa es una de las razones de ser de "Song for Nico", porque ella no tuvo la suerte que yo tuve. Si querían una vida trágica yo les mostraré una de verdad.
P: En la película "Intimacy" interpreta a una aficionada al teatro. ¿Sigue interesada en el teatro?
R: Se dice "Intimidad" en español ¿no? Sí, me encanta ir al teatro y me gustaría interpretar papeles clásicos en el escenario. Pero, que yo sepa, sólo tenemos una vida y una no puede hacerlo todo. Lo que a mí realmente me gusta es cantar mi música sobre un escenario. Tuve que elegir hace tiempo y decidí que me estrellaría si metía en el negocio del cine. Pero me encantó hacer "Intimidad", y hay otros directores con los que me encantaría trabajar.
P: ¿Por ejemplo?
R: Almodóvar, pero creo que tendría que saber español. Es muy “cool”. Creo que aunque no pudiera decir una palabra en castellano me gustaría estar en una de sus películas para tener esa experiencia. Sería maravilloso. También me gustaría trabajar con Anthony Minghela y, claro, quisiera trabajar con Martin Scorsese (risas).
P: Su carrera comenzó con "As Tears Go By" y volvió a grabarla veinte años después ¿Sentía la necesidad de cerrar el círculo?
R: No pude resistirlo. Era una idea muy buena, grabarla con la edad que se supone que tiene la mujer de la canción. No sé si cerré el círculo. Uno nunca puede atar todos los cabos sueltos, pero no pude resistirme a grabarla de nuevo. Fue extraño cantar "As Tears Go By" con diecisiete años, así que cuando volví a grabarla con cuarenta decidí que esa era la edad que tenía la protagonista, esa mujer que mira.
P: Grabó dos discos estupendos con canciones de Kurt Weill ¿Qué encuentra en el cabaret de la República de Weimar?
R: Fue muy divertido, como tomarme unas vacaciones. Es algo que sé que puedo hacer. Está en mi ADN debido al origen judío de mi abuela. Me ajusto perfectamente a la escala cromática que Kurt Weill emplea en sus canciones. Tuve que ensayar, por supuesto, pero descubrí que estaba dotada.
P: Hablemos un poco de su autobiografía. ¿Cómo cayó entre los implicados?
R: Eso no me importaba. Conté la verdad tal y como la vi en aquel momento. No estaba escribiendola para complacer a nadie, lo hice para mí y para el público. Lo cierto es que no cayó del todo mal, aunque muchos amigos de los sesenta se sorprendieron de que encontrase aquellos años tan duros. Mucha gente los ve como un momento maravilloso, y lo fue, desde luego que lo pasamos bien. Pero, a la hora de escribir el libro, mostré la cara oscura. Para mí aquello fue muy duro.
P: ¿Cómo se lleva la presión de ser un sex-symbol?
R: Bueno, siempre ha sido duro. Tuve que lidiar con ello. Es el aspecto que tengo. No soy un sex-symbol. Ahora que soy mucho más mayor, soy mucho más tolerante y no lo encuentro tan difícil. Es agradable que la gente te encuentre atractiva, lógicamente, y estoy agradecida. Pero cuando era joven -todo esto forma parte del feminismo, supongo- no lo disfrutaba.
P: En su libro habla de las "máscaras" de las estrellas del rock: Jagger es el diablo burlón, Richards es el pirata al margen de la ley. ¿Cuál es la suya?
R: La mía es... Dios, no sé cuál es la mía. Supongo que la mía es algo así como una bella mujer un poco desligada de la vida. En cierto modo es cierto porque el único momento en que conecto con la gente es cuando estoy trabajando. Soy una artista en activo pero sé que hay gente que me ve como un símbolo.
P: También menciona la "belleza del maldito exceso". ¿No es una belleza muy cara?
R: Eso es algo por lo que pasé en mi juventud, cuando estaba leyendo a William Burroughs y a Baudelaire. Ahora me hace gracia, pero cuando tenía dieciocho años todo aquello parecía terriblemente serio e importante. Cuando me fui haciendo mayor, no es que me pasase al otro lado, pero deje de estar interesada en la autodestrucción. No encuentro nada romántico en ello y afortunadamente salí de todo aquello.
P: ¿Se arrepiente de alguna manera?
R: No. Creo que tiene un lado interesante. Estoy sana y llevo una vida maravillosa, tengo un hijo y dos nietos. Pero estoy totalmente contra la heroína. Evidentemente no hay nada que hacer si alguien quiere consumir heroína y destrozarse, pero en lo que a mí respecta no quiero saber nada de ella, no me gusta, no la quiero cerca, no tengo amigos que la tomen, no me gusta que la gente la consuma.
P: Suele hablar de los ingleses como fríos, educados y reprimidos. ¿No se siente incluida?
R: No me gustan los estereotipos. Quiero a mi país, estoy orgullosa de ser inglesa y tengo muchos amigos en Inglaterra. Mi actitud hacia Inglaterra y los ingleses se ha suavizado. Más o menos le he perdonado (risas).
(Publicado en Marie Claire)
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