Entrevista a JORGE DREXLER  

Hace diez años que Jorge Drexler llegó desde Montevideo a Madrid buscando el altavoz del que carecía en su país natal. Hoy acaba de terminar la grabación de su sexto disco “español”, octavo de su carrera. “12 segundos de oscuridad” es una obra con tintes melancólicos, el resultado de la tremenda resaca producida por el vértigo de los oscars, la atención global, los viajes interminables y los avatares de su vida personal. “Fue un año muy bueno para mi. En lo laboral, evidentemente, a pesar de que introdujo muchos cambios en mi vida. Fue un año en que terminé de darme cuenta de por qué estoy en este trabajo, qué es lo que me gusta, qué es lo que me interesa y qué no me interesa tanto. Cuando tienes acceso a mucha difusión mediática empiezas a darte cuenta qué de qué es imprescindible para tu trabajo y qué es un parásito. En ese sentido he descubierto que lo que hago es escribir canciones y tocarlas en vivo desde la conexión con mi estado emocional o personal de ese momento. Y eso es lo que hay en este disco. Quizás era el momento para hacer un disco muy alegre, tratando de comerse el mundo, pero no era lo que tenía ganas de contar ni era lo que estaba pasando. Es un disco que refleja el poso que queda después de varias ebulliciones diferentes“.
El punto culminante de esa ebullición fue la entrega de los oscars, con la polémica de verse vetado para cantar su canción “Al otro lado del río” en el escenario, y su particular revancha interpretándola “a pelo” en los 20 segundos de cortesía que la gala le otorgaba. “Tuve una entrevista de 45 minutos con el productor de la gala de los Oscars, que fue el que dictaminó que no cantara yo la canción, y el que mareó pasandola de una persona a otra, empezando por Jennifer López y Marc Anthony en dueto y luego Enrique Iglesias... Ahí es donde decidí tomar cartas en el asunto. Le dije que entendía que esa era una ceremonia mediática, pero que nunca he dejado de dar una opinión sobre algo que me incumbe. Me dijo que no era nada personal, pero que nadie conocía mi cara, que eso era un show televisivo basado en el “rating” y que había que tirar de ese criterio. Ahí me di cuenta de que ante ese esquema de fundamentalismo mediático tan claro no había nada que hacer. Cuando llegamos al punto de que la iba a cantar Antonio (Banderas), él enseguida se puso en contacto conmigo y noté mucha buena disposición por su parte, porque es una persona encantadora. Cuando llegó el momento y me dieron el premio, no lo esperaba para nada. Estaba nerviosísimo. En la primera fila estaba todos los que ves en las películas, aquello parecía el museo de cera, y encima el micrófono estaba muy bajito, a la altura de Prince, que era el presentador de turno. Canté y me fui contento. Si me hubiera puesto a hablar seguro que me habría trabado”.
El último disco de Drexler comienza con la canción que le da título, esos “12 segundos de oscuridad” reflejados en un sonido que remite a la luz de un faro. “El disco empezó a ser escrito en el Cabo Polonio, en una playa de Uruguay muy especial a la que no se llega con coche, no hay luz eléctrica ni agua corriente. Es un sitio en el que desconectas porque no tienes más remedio. Y ahí fue donde desconecté de un año muy movido en lo laboral, en lo personal, en lo geográfico, en todo. Ahí empezó el disco bajo el ciclo de los 12 segundos del faro que hay en aquella playa. No se me da muy bien la trascendencia en cuanto concepto. Me gusta llegar a lo trascendente desde lo cotidiano y no al revés. En este caso, los 12 segundos de oscuridad son la metáfora central del disco. Lo que diferencia el faro del Cabo Polonio del faro de la Paloma, que queda a 50 kilómetros, no es la luz, sino que el ciclo de oscuridad entre las luces. El concepto central del disco es que guía tanto lo que aparentemente no sirve, como la oscuridad y el silencio, como la luz o la información. Es un disco que trata de aprender de la oscuridad”.
Entre la docena de temas de este disco destacan dos versiones, cosa infrecuente en el prolífico Drexler. Una es de Radiohead (High & Dry”) y la otra de la banda brasileña Titás, “Disneylandia”. “El disco fue hecho muy en dúo con Juan Campodónico, y esa canción fue propuesta por él. Además, me apetecía hacer versiones. Yo tengo mucha relación con la música brasileña, pero no quería hacer algo “mainstream”, como la bossa nova. Encontramos esa canción de Titás, que es el grupo fundacional del tribalismo de Arnaldo Antunes. Leí la letra y me fascinó por la lucidez de Arnaldo, ya en el 93, de lo que iba a suceder con la globalización, con Internet, con las guerras del Golfo”. Internet también está presente en “La infidelidad de la era informática”. “Para muchas personas se ha convertido en su cajón personal. Nos guste o no, para bien o para mal, Internet es lo más parecido a un subconsciente colectivo, a un cerebro de la especie. Ahí esta todo, lo mejor y lo peor del ser humano”. En otra canción, “Hermana duda”, Drexler muestra la flaqueza y la fortaleza del diletante. “Entiendo la duda como motor epistemológico acerca del saber, y como motor ético también. Quien duda, demora mucho más en matar. La duda es dura, a veces hay que buscar un centro, pero también es una aliada. Para mi, en el mundo de hoy el gran dilema ético está entre la certeza y la duda. Hay gente que duda, que considera y reconsidera, que estudia las diferentes variables de un proceso, y hay gente que no duda, que tiene todo clarísimo, que vive en la certeza, y un corolario de la certeza es la imposición”.
Los “12 segundos de oscuridad” de Jorge Drexler le dejan desnudo ante el público, pero él lo entiende como una catarsis necesaria. Otra lección de elegancia del cantante uruguayo. “El disco fue compuesto en un año de mucha confusión, de mucho desasosiego. Todo mi mundo se movía, el personal y el profesional, que para mi no están separados. Creo que al final me ha salido un disco sumamente personal, probablemente el más personal de los que he hecho. A veces pienso que demasiado”.


DISCOGRAFÍA DE DREXLER COMENTADA POR ÉL MISMO

LA LUZ QUE SABE ROBAR (1992)
Es un casete del cual se vendieron 33 copias en la primera edición. Quizás es el más importante porque creí que nunca lo podría hacer. Ya tenía 28 años. Era la búsqueda de la canción.

RADAR (1994)
Con este empieza la cadena de discos de alguien que se siente dentro del mundo de la música. Era el retorno. El radar emite y recibe un retorno, y este era el primer retorno de lo que ya había hecho.

VAIVÉN (1996)
Es el primer disco hecho en España y con producción externa a mi. Es donde exploraba los límites de lo acústico. Es un momento vital de cambios, estaba yendo y viniendo a Uruguay.

LLUEVE (1998)
Es la fertilidad, es el año en que tengo un hijo y es la celebración de la vida. Ese era mi mundo en aquel momento. Además, nunca había llovido tanto en España como en aquel año.

FRONTERA (1999)
Es un disco que determina un límite estético en lo que hago. Es un disco de reconexión con mi lugar. Vuelvo a grabar en Uruguay y busco un sonido contemporáneo.

SEA (2001)
Es un disco de entrega. Después de una serie de dilemas y de búsquedas, es un disco que dejé salir, que hice rápido diciendo que sea lo que tenga que ser. Tuve que mantener a raya el autocontrol.

ECO (2004)
Es el disco en que entra la ciencia, donde me doy cuenta de que esa es mi manera de ver el mundo. Es el disco más erudito, es el año en que leí más, ensayos de política y economía, para intentar entender qué es lo que estaba pasando.

12 SEGUNDOS DE OSCURIDAD (2006)
Es un disco de desasosiego, de aprender de la duda y de la incertidumbre.

(Publicado en Metrópoli -El Mundo-)