Entrevista a DAYNA KURTZ  

Es difícil encontrar artistas a la altura de Dayna Kurtz. Cada uno de sus discos es una hemorragia emocional que sólo puede alimentarse de un corazón inmenso. Todos los estilos fundamentales de la tradición americana -folk, blues, jazz, country- emergen desde la caverna de su profunda voz. Escribiendo, Kurtz desnuda su alma sin ningún arrobo. Su último disco, “Another Black Feather” (Munich Records / Dock), se compone de once escalofriantes canciones, incluyendo dos versiones de Johnny Cash y Bill Withers.

PREGUNTA - En “Nola”, canción dedicada a Nueva Orleáns, se refiere a esta ciudad en femenino, mientras que habla de Nueva York en masculino. ¿Dónde está la diferencia?

RESPUESTA - Por la manera en que la gente anda por la calle puedes saber si una ciudad es masculina o femenina. Cuando hay un ambiente sensual, tranquilo, con gente que camina sin prisa, estás en una ciudad femenina. Las ciudades masculinas son muy orgullosas, con enormes edificios y todo el mundo andando a la carrera, seguros de sí mismos.

P- ¿Y cuál es su tipo de ciudad?

R- Vivo en una ciudad masculina, pero prefiero las femeninas, como Barcelona, Amsterdam o San Francisco. De todas maneras, amo Nueva York, está llena de energía y eso me gusta.

P-¿Qué consecuencias hay que sacar del desastre de Nueva Orleáns?

R- Bueno, ahora hay más gente que desconfía de nuestro presidente. Ha quedado claro que es un incompetente. Sencillamente, hemos perdido la mejor ciudad de América, nunca habrá una mejor.

P- Otra de sus últimas canciones, “It’s The Day Of Atonement, 2001”, refleja una enorme rabia ante el auge del fundamentalismo religioso...

R- Esa canción es reflejo de lo que sentí tras el 11 de septiembre. “El día de la reparación”, es la fiesta del Yon Kippur, una fiesta judía muy celebrada en Nueva York. Es un día en el que se pide perdón y se perdona. Cae a mediados de septiembre, así que fue al poco de los sucesos del día 11, de manera que hubo unos días muy raros en Nueva York que me dieron mucho que pensar. Mis padres son judíos, pero son ateos, así que he crecido sin tener sentimientos religiosos, aunque siempre he sentido curiosidad por las religiones en general. Me he fijado mucho en las costumbres de gente de distintas confesiones, desde los musulmanes y sus mujeres, condenadas a vivir como hace cuatrocientos años, hasta los fundamentalistas cristianos que niegan la teoría de la evolución. Las cosas se están poniendo muy raras en Estados Unidos y eso me da mucha rabia. Acabé pensando qué dirían los dioses, estén donde estén, de todo esto. Y de eso va la canción.

P- ¿Qué le parece ver sus discos en las estanterías bajo la etiqueta “americana”?

R- Está bien. En España y Holanda, hago “americana”; en Francia, blues... En EE.UU. no saben muy bien dónde meterme, unas veces estoy en los estantes de folk y otras en los de pop. En cada país soy una artista diferente. ¡En Alemania me ponen en los estantes de jazz! Creo que es algo muy interesante, porque la manera en te te perciben da una idea del sustrato psicológico de cada país.

P- ¿Cree que lleva el camino de Woody Allen o Lou Reed, muy conocidos en Europa y menos en EE.UU.?

R- Ambos son conocidos en EE.UU., aunque es cierto que están mejor considerados en Europa. Creo que ya es casi una tradición para muchos artistas lo de estar bien vistos en Europa y no tanto en EE.UU. Algunos de ellos están entre mis favoritos, como Nina Simone o Archie Sheep, así que es un honor estar en su compañía. Bueno, no me parece mal, sobre todo en este momento en que en mi país hay los suficientes idiotas como para haber hecho a George W. Bush presidente. ¡Ja, ja, ja!

P-¿Se nota la división política en EE.UU.?

R- Viviendo en Nueva York no lo notas demasiado. Es una ciudad muy liberal, no digo que no haya republicanos, pero desde luego yo no conozco a ninguno. Realmente es una isla aparte del resto de EE.UU. Eso sí, cuando ves las noticias en televisión te asustas, están muy controladas por los conservadores

(Publicado en Metrópoli -El Mundo-)