DISCO
Título: Big Iron World
Autor: Old Crow Medicine Show
Compañía: Blue Note - Capitol - EMI


Con su primer disco se llevó todos los “grammys” del escaparate y vendió 17 millones de copias. Del el segundo, clónico de aquel, colocó 10 millones. Norah Jones es un fenómeno de masas y, como tal, tiene sus fans y sus detractores. Constantemente oímos hablar de “la nueva Norah Jones” en referencia a cantantes tangentes al jazz. Pero la verdad es que no hace falta una nueva, la “vieja” (27 años) sigue en activo, y de qué manera. “Not too late” es un disco con todo el acervo genético de su estilo, la voz sensual, el fraseo untuoso, el piano evocador, el jazz a lomos del country y el silbido del blues de fondo. Lo que lo diferencia de los anteriores es que ya no está el todopoderoso productor Arif Mardin para envolver el paquete a su gusto. Ahora es la mano amiga de Lee Alexander, pareja sentimental y cuidadoso bajista de Norah, quien dirige el cotarro. Se nota. Las canciones surgen más sueltas, al primer toque, haciendo bueno aquello de que “menos es más”. La Jones sigue intratable en las baladas, flirteando con las cuerdas del Kronos Quartet en “Wish I Could” y “Broken”, o meciéndose en el still guitar en “Wake Me Up”. Pero también explora terrenos desconocidos, como el ambiente de cabaret de “Sinkin’ Soon”, una pieza paródica sobre la decadencia en la que nos aconseja “que todo el mundo aguante la respiración / porque nos vamos a hundir pronto”. También hay una incursión en el soul en “Thinkin’ about you”, con un piano rhodes que suena a gloria, y un acercamiento al ritmo de Nueva Orleáns en “”Be my somebody”. Quizá la mayor sorpresa sea ese cuento de terror infantil titulado “My Dear Country”, donde Norah respira por la herida de tener a un ultraderechista loco al cargo de su país: “Nada hay más espeluznante que una jornada electoral”. El disco se cierra con la canción que le da título, una desoladora balada con tintes clásicos y piano lacónico.
(Publicado en Metrópoli -El Mundo- en febrero 2007)