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Título: 12 Songs
Autor: Neil Diamond
Compañía. SONY - BMG
No tener que demostrar nada a nadie puede llegar a ser una situación tan cómoda como peligrosa. A estas alturas de la película, Neil Diamond disfruta de ese estatus. Se lo ha ganado a pulso: es el compositor de docenas de temas capitales de la música popular contemporánea. Al calor de sus canciones se han arrimado las primeras figuras de la música durante cuatro décadas. Además, su impronta como intérprete también es de grueso calado. Teatral al límite del histrionismo, Diamond siempre ha atacado sus canciones con una extremada seriedad, como un predicador que lanza al aire soflamas divinas. Pero tan espesa biografía profesional, cargada de cifras de ventas estratosféricas, también tiene su cara oscura. Hace décadas que Diamond languidece. Saca discos y da conciertos, sí, pero trasteando con oficio, sin echar el resto. Bueno, pues con “12 Songs” se acabó la molicie del éxito. Diamond se ha puesto en manos de Rick Rubin -quien relanzara la carrera de Johnny Cash- para hacerse un “lifting” estilístico. El doctor Rubin le ha hecho una liposucción a fondo por la que se han ido las adiposidades de aquellas sobre-orquestaciones que empachaban las composiciones de Diamond. El resultado es una docena de canciones en las que queda sólo el bello esqueleto que las mantiene en pie. Guitarra en mano, Diamond se arrima otra vez a los limites de su propia inspiración en temas que tienen lo que hay que tener para convertirse en clásicos. La fábrica vuelve a funcionar. Rubin ha acertado a rodearlo de lo imprescindible; poco, pero bueno: Billy Preston, Brian Wilson, parte de los Heartbreakers de Tom Petty y una producción exquisitamente minimalista. Diamond vuelve a demostrar lo que vale, aunque no le hiciera falta.
(Publicado en Metrópoli - El Mundo- en febrero 2006) |
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