DISCO
 
Título: I, Flathead
Autor: Ry Cooder
Compañía: Nonesuch


A Ry Cooder no hay que suponerle el talento: lo tiene más que demostrado. Su última entrega no nos descubre ninguna faceta nueva del artista, pero vuelve a fascinar con su capacidad para contar historias exquisitamente envueltas. En su edición de lujo, este disco viene acompañado de una breve novela. Aún sin ella, la historia funciona, bien como disco conceptual, que se decía antes, o como colección de canciones. Cooder nos lleva de paseo por un profundo sur norteamericano de leyenda, un lugar donde se dan cita acentos mejicanos y tejanos, beatnicks en proceso de demolición interior, extraterrestres con guasa, chicas que saltan del motel al Cadillac y enloquecidos pilotos de velocidad pura que surcan los lagos de sal. El marco musical de este "disco de carretera" es el habitual en su conductor: blues hondo, swing con clase, ecos de mariachi, country enraizado, folk a cuatro bandas y rockabilly vacilón. La instrumentación, la justa. Ry se ocupa de las guitarras y su hijo Joachim de las percusiones. Un viejo zorro se sienta en la batería, Jim Keltner; el bajo es cosa de René Camacho. El toque latino los ponen los arreglos de cuerda de Jesús Guzmán. Si hace falta la mano de un amigo, ahí esta Flaco Jiménez punteando con su acordeón en "Filipino dancehall girl". Y si hay que homenajear a alguien, que sea Johnny Cash, en el tema que lleva su nombre. La canción que abre el disco resume el sentimiento y la sonoridad de esta fascinante ruta por el universo de Ry Cooder: "Drive like i never been hurt", un combinado de música fronteriza con el corazón abierto a los sonidos de antaño y lo que venga por delante. Puro "vintage" futurista.